lunes, 19 de mayo de 2014

Una vuelta por el Hard Rock Cafe Madrid (I)

Hace ya unos cuantos meses, en octubre del año pasado, quedé con dos buenos amigos, Enrique y Laura, a los que hacía tiempo que no veía para ir comer y ponernos al día. Cuando terminamos, salimos a dar una vuelta y a buscar alguna cafetería tranquila para tomar un café. Estábamos por la zona de Plaza de Colón. Divisamos el Hard Rock Cafe y nos pareció muy buena idea entrar a echar un vistazo. Yo nunca había estado.




Al cruzar la puerta principal de entrada, a la izquierda, en la pared había tres guitarras colgadas tras un cristal que las protegía. Mi atención se fijó en la del medio, una Les Paul de color cherry sunburst. Desde siempre, las Les Paul han sido las guitarras que más me han llamado la atención por su estética, además de por su sonido, y en especial, ese color.

Se podía apreciar que tenía pintado un dibujo y una especie de autógrafo. Según me acercaba para verla con más detalle, pude empezar a distinguir que el dibujo era una calavera con un gran sombrero. Mi corazón empezó a latir más deprisa y con más fuerza. Antes de que pudiera articular palabra, Laura dijo: "¡Mira! ¡La guitarra de Slash!" Mire la placa de debajo y, efectivamente, ¡era la guitarra de Slash!

Fue emocionante, una sensación increíble estar delante, a pocos centímetros, de una guitarra que perteneció a Slash y que, probablemente, hizo sonar con sus dedos como sólo él sabe. Tan sólo un cristal me separaba de su guitarra impregnada de su magia.

Fueron unos instantes. Entramos directamente a la zona de cafetería, tomamos un café y estuvimos charlando un buen rato. Cuando terminamos, estuvimos dando una vuelta por todos los salones disfrutando de todas las guitarras y objetos que tienen, todos ellos relacionados con el mundo del pop y del rock. También tienen una pequeña tienda con merchandising propio de la cadena.

En la planta baja, pudimos sorprendernos con otro objeto muy curioso e interesante relacionado con Slash. Pero os dejaré con la intriga y os lo contaré en otro post.

Antes de irnos, por supuesto, inmortalizamos el momento y posamos delante de la guitarra de Slash.

Si vives cerca o visitas Madrid y todavía no has ido, te lo recomiendo. Es prácticamente como un museo. Además, la entrada es gratis y puedes ir sólo a visitarlo sin hacer ninguna consumición.



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